La crítica que lleva a cabo Larra en este artículo no tiene fin destructor sino didáctico. Opina éste sobre la educación de los jóvenes porque en ella se basa el progreso de la sociedad. Su concepto de la educación coincide con el que poseían los escritores ilustrados del siglo XVIII. Censura le educación superficial que reciben los jóvenes españoles haciendo referencia al influjo de las nuevas ideas procedentes de Francia que los hace presas fáciles de vicios y defectos que puede conducirlos a la tragedia, como ocurre en este caso. Su propuesta consiste en lograr una educación sólida de la juventud que debe tomar del extranjero lo bueno, para caminar al ritmo de las naciones más adelantadas, pero que no debe rechazar lo español. También Larra se hace un poco culpable de este error de casarse pronto y mal pues, como muchos críticos señalan, se averigua un referente autobiográfico por parte de Larra en el sentido de que se refleja el fracaso de su vida en la experiencia matrimonial, aunque sin un desenlace tan terrible. En resumen, Larra vuelve a sentirse comprometido con el problema social que vive España y participa en él buscando soluciones y predicándolas. Algunos miembros de la Generación del 98 se identificaron con él y lo aclamaron como a su predecesor por la forma de sentir intensamente los males de su país, su idealismo y también su pesimismo. Todo ello hizo de Larra, no sólo un romántico, sino también un hombre de hoy y siempre.
La crítica que lleva a cabo Larra en este artículo no tiene fin destructor sino didáctico. Opina éste sobre la educación de los jóvenes porque en ella se basa el progreso de la sociedad. Su concepto de la educación coincide con el que poseían los escritores ilustrados del siglo XVIII. Censura le educación superficial que reciben los jóvenes españoles haciendo referencia al influjo de las nuevas ideas procedentes de Francia que los hace presas fáciles de vicios y defectos que puede conducirlos a la tragedia, como ocurre en este caso. Su propuesta consiste en lograr una educación sólida de la juventud que debe tomar del extranjero lo bueno, para caminar al ritmo de las naciones más adelantadas, pero que no debe rechazar lo español.
También Larra se hace un poco culpable de este error de casarse pronto y mal pues, como muchos críticos señalan, se averigua un referente autobiográfico por parte de Larra en el sentido de que se refleja el fracaso de su vida en la experiencia matrimonial, aunque sin un desenlace tan terrible.
En resumen, Larra vuelve a sentirse comprometido con el problema social que vive España y participa en él buscando soluciones y predicándolas. Algunos miembros de la Generación del 98 se identificaron con él y lo aclamaron como a su predecesor por la forma de sentir intensamente los males de su país, su idealismo y también su pesimismo. Todo ello hizo de Larra, no sólo un romántico, sino también un hombre de hoy y siempre.