1. Realiza un esquema en el que se especifiquen los rasgos que cohesionan a los escritores de la Generación del 27
Tienen edades similares.
Mantuvieron actitudes liberales en política y durante la Guerra Civil apoyaron a la república.
Trabaron amistad entre ellos, sobre todo en Madrid, en la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza krausista.
Participaron en acontecimientos culturales, como la celebración del tercer centenario de Góngora, y colaboraron en las mismas revistas.
Comparten su afán de modernizar la poesía, (así se recoge la antologia). Se conocen maestros como Juan Ramón Jiménez y a Ortega.
Crearon un lenguaje generacional, a pesar de las variantes personales. Así todos conceden importancia al estilo, cultivan la metáfora y consideran la poesía en su vertiente estética, como manifestación autosuficiente e intranscendente, no como medio de expresión de problemas morales, sociales o biográficos.
Comparten su admiración por lo clásico y lo moderno. Ese quilibrio entre lo nuevo y lo antiguo es la característica más original del grupo y la que confiere un tono compacto.
3. ¿Cuáles son las aportaciones poéticas de la Generación del 27?
-La variedad.
-La valoración de la imagen se convierte en la expresión de la poesía y explica esa admiración a Góngora. Crean imágenes y no existe una relación con el término real y el poético.
-En cuanto a la métrica optan por el verso libre y el versículo.
4. Lee estos dos poemas de García Lorca. Clasifícalos en una de las etapas de su poesía y justifica por qué pertenecen a una u otra. CIUDAD SIN SUEÑO (NOCTURNO DEL BROOKLYN BRIDGE) No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase. No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas. Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul. No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo! Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros. Este poema pertenece a la segunda etapa ya que podemos apreciar una influencia surrealista en la actitud de rebeldía y de protesta que manifiesta. También lo apreciamos en las imágenes y símbolos de una vida en perfecto movimiento, distancia e incomunicación como es Nueva York. Por lo tanto la ciudad de Nueva Cork aparece como símbolo de la civilización materialista y mecanizada en el que se destruye lo humano, la libertad y el contacto con la naturaleza y las personas.
ROMANCE DE LA LUNA La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando. En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos. Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados. Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado. El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados. Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados. ¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano. Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando. Este poema pertenece a la primera etapa ya que combina la tradición y la renovación de una Andalucía trágica y mítica. En este poema se instala el dramatismo en el que el niño quiere proteger a la luna de los gitanos que vienen. Con esto Lorca pretende exaltar la dignidad del pueblo gitano marginado y abocado a un destino fatal. En este poema Lorca se inventa el mito de la luna como bailarina mortal y el viento como sátiro.
1. Realiza un esquema en el que se especifiquen los rasgos que cohesionan a los escritores de la Generación del 27
3. ¿Cuáles son las aportaciones poéticas de la Generación del 27?
-La variedad.
-La valoración de la imagen se convierte en la expresión de la poesía y explica esa admiración a Góngora. Crean imágenes y no existe una relación con el término real y el poético.
-En cuanto a la métrica optan por el verso libre y el versículo.
4. Lee estos dos poemas de García Lorca. Clasifícalos en una de las etapas de su poesía y justifica por qué pertenecen a una u otra.
CIUDAD SIN SUEÑO (NOCTURNO DEL BROOKLYN BRIDGE)
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.
No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.
Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.
Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.
Este poema pertenece a la segunda etapa ya que podemos apreciar una influencia surrealista en la actitud de rebeldía y de protesta que manifiesta. También lo apreciamos en las imágenes y símbolos de una vida en perfecto movimiento, distancia e incomunicación como es Nueva York. Por lo tanto la ciudad de Nueva Cork aparece como símbolo de la civilización materialista y mecanizada en el que se destruye lo humano, la libertad y el contacto con la naturaleza y las personas.
ROMANCE DE LA LUNA
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.
Este poema pertenece a la primera etapa ya que combina la tradición y la renovación de una Andalucía trágica y mítica. En este poema se instala el dramatismo en el que el niño quiere proteger a la luna de los gitanos que vienen. Con esto Lorca pretende exaltar la dignidad del pueblo gitano marginado y abocado a un destino fatal. En este poema Lorca se inventa el mito de la luna como bailarina mortal y el viento como sátiro.