1. Realiza un esquema en el que se especifiquen los rasgos que cohesionan a los escritores de la Generación del 27

  • Todos son de edades similares y son de origen acomodado.
  • En conjunto, mantuvieron actitudes liberales en política y, durante la Guerra Civil, apoyaron a la República.
  • Trabaron amistad entre ellos, sobre todo en Madrid, en la residencia de estudiantes, de la Institución Libre de Enseñanza krausista.
  • Participaron en acontecimientos culturales, como la celebración del tercer centenario de Góngora. También colaboraron en las mismas revistas.
  • Todos comparten un afán de modernizar la poesía, y reconocen a Juan Ramón Jiménez y a Ortega como maestros.
  • Comparten su admiración por lo clásico y lo moderno

2. Una de las características de su poesía es la síntesis de tradición y vanguardia. Busca, de entre los poemas que aparecen en el libro o en internet, uno que responda a la vertiente tradicional y otro a la de vanguardia. Copia los poemas, sintetiza su contenido y justifica la clasificación.


La tierra yerma, sin árbolni montaña, el cielo seco,huérfano de nube o pájaro;tan quietos los dos, tan solos,frente a frente tierra y cielo,paralelismo de espejos,que ahora no hay lejos ni cerca,alto o bajo, mucho o poco,en el universo,¡Dulce muerte de medidas,guiño de infinito!Pero de un surco se vuelaun pájaro primerizo.Y todo vuelve a ordenarsepor la pauta de su sino.Ya la tierra está aquí abajoy el cielo allí arriba puesto,ya la llanura es inmensay el caminante pequeño.Y ya sé lo que está lejos:dicha, gracia, paz o logro.Y ya sé lo que esta cerca:el corazón en el pecho.

Pedro Salinas, Presagios, 1924



-Este poema tiene dos partes claramente diferenciadas. La primera hasta el verso 11 nos presenta un mundo en armonía, en estado de desnudez y esencialidad: mito puro. Cielo y tierra se contemplan en paralelismo de espejos. No existe el cambio, todo es esencia pura, simetría perfecta, guiño de eternidad. No existen categorías ni movimiento. Todo está en perfecta quietud. Esta parte culmina en estos dos extasiados versos que dicen ¡Dulce muerte de medidas, /guiño de infinito!
A partir de aquí surge la vida en el mundo con su inevitable contradicción, cambios y sufrimiento. Las cosas y los seres se ordenan por su destino y se establecen las categorías y el lenguaje que divide: lejos/cerca; arriba/abajo... Cielo y tierra se contraponen fuera de esa maravillosa simetría originaria. Aparece por fin la figura del caminante, el ser humano, pequeño frente a la inmensidad y confusión de las cosas. El hombre ha entrado en el campo de la historia. Lejos quedan el gozo, el éxtasis, la dicha, el gozo. Cerca está su corazón que late, que le hace sentir vivo, frágil, contradictorio.
El poema está lleno de tensión interna entre contrarios, se eliminan sistemáticamente los adjetivos en favor de los sustantivos y los adverbios. No pretende deslumbrar sino alumbrar paradójicamente la realidad oculta del mundo. Estamos en la dimensión del dolor, del cambio... Se añora un mundo más allá de las contradicciones aunque sea como creación poética.


-Es un poema de vanguardia ya que se toma lo novedoso, lo original y provocador, el juego de ingenio y la ruptura humorística. También presenta total libertad en la métrica, la puntuación, los temas y el uso de imágenes ilógicas. Se encuentran rasgos dadaístas y futuristas.


Romance del Duero

Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja,
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.
Indiferente o cobarde
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.
Tú, viejo Duero, sonríes,
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.
Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.
Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.
Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,
sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.


Gerardo Diego


- Podríamos considerar este poema como una maravillosa oda al río Duero, río que atraviesa la Provincia de Castilla y León, que acompañó a Gerardo Diego cuando trabajó en el Instituto de Soria. Quizás con este poema lírico nos quiera expresar su fuerte sentimiento hacia dicho río tratado con elevación.
El texto es un romance, como su título indica, con versos octosílabos, de los que riman en asonancia los pares, dejando libre los demás.
En este poema topográfico Gerardo Diego nos destaca desde el principio el triste olvido por parte de la gente de la zona de un río tan significativo para él. Incluso nos describe su belleza para justificar la pena que da que sus gentes no le presten atención y para finalizar nos resalta la existencia de aquellos pocos que aún le hacen caso y lo recuerdan: Los enamorados.


-Es de literatura tradicional, que valoran tanto lo culto como lo popular, pero en este caso es de literatura popular.



3. ¿Cuáles son las aportaciones poéticas de la Generación del 27?
  • La imagen que se convierte en la base expresiva de la poesía. Ello explica la admiración por Góngora y por las vanguardias. Como ellas, crean imágenes en las que no existe una relación lógica entre el término real y el poético: es la imagen irracional.
  • En la métrica, quedan definitivamente incorporados el verso libre y el versículo. También combinan las estrofas tradicionales con un lenguaje moderno.

4. Lee estos dos poemas de García Lorca. Clasifícalos en una de las etapas de su poesía y justifica por qué pertenecen a una u otra:
a)
CIUDAD SIN SUEÑO (NOCTURNO DEL BROOKLYN BRIDGE)
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.
No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.
Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.
Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.


- Este poema pertenece a la segunda etapa ya que recoge la influencia surrealista, que se manifiesta en las audaces imágenes irracionales, en la actitud de rebeldía y protesta, así como en el predominio del verso libre y el versículo. "Poeta en Nueva York" refleja la experiencia de Lorca durante el curso 1929-1930, en que coinciden una crisis del poeta y el crack económico de 1929. La ciudad aparece como símbolo de la civilización materialista y mecanizada. El libro combina el testimonio de "la esclavitud del hombre y máquina" con el tema intimista de la frustación del poeta.

b)

ROMANCE DE LA LUNA
a Conchita García Lorca
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.


- Este poema pertenece a la primera etapa ya que se caracteriza porque funde lo popular y lo culto, la tradición y la modernidad.

El poema corresponde al Romancero gitano de García Lorca y es un claro exponente de la personalísima simbiosis entre tradición y vanguardia que caracteriza al poeta andaluz. Así, valiéndose de los elementos de un molde claramente arraigado en nuestra lírica –el romance –, los reelabora y recrea logrando encarnar de manera sugerente algunos de los temas, obsesiones y símbolos más representativos de su obra.
En síntesis, el poema nos cuenta una sencilla y conmovedora historia: la muerte de un niño gitano en una noche de luna llena. Ahora bien, en García Lorca es casi una constante la fusión entre realidad y mito, de modo que se puede decir que la realidad se transustancia en el mito de una forma original y atractiva. De esta manera, la anécdota se diluye en un confuso y abigarrado mundo de sensaciones que enlazan con lo primigenio y eterno: el ancestral temor ante la muerte. Lo que queda tras la lectura es, fundamentalmente, la impresión de lo fatal.